Una reacción ante "EL DESPISTADO (TRES)"
En clase, leímos un relato muy, muy breve de José María Merino de El libro de la noche. Se llama "El despistado (tres)" . No sé por qué dice "tres". A lo mejor hay tres de "El despistado".
Bueno, este relato me gustó muchísimo porque lo que describe Merino es un acontecimiento que me ha pasado demasiadas veces y todavía me pasa a veces. Las palabras que me llamaron la atención son: "Intento moverme, levantarme, pero no lo consigo e imagino que estoy atrapado en el umbral de un sueño". Yo sé que es algo biológico no poder moverte ni abrir los ojos mientras estás en este "umbral de un sueño"; es casi milagroso que nuestros cuerpos tengan una manera de paralizarse para que no nos lastimemos durante un sueño peligroso.
Lo negativo es que esta hormona se comprende mal, mal, mal muchas veces en nuestras vidas, especialmente antes de que sepamos que sólo es protección contra el peligro. O sea, parece que los miedos peores nuestros nos pasan durante este umbral; son peores que las pesadillas peores. Son como pesadillas que se han convertido en realidad; ocurren cosas que normalmente sólo ocurren en los sueños malísimos.
Cuando yo era adolescente, era también muy religioso, y temía a los demonios. Una vez, estaba en dicho umbral, y soñaba que había un demonio .... pero no podía moverme. Me latía el corazón fortísimo. Cuando pude levantarme, tenía un miedo... Tuve que convencerme de que Jesucristo estaba conmigo y que no hay nada que temer. Después de tranquilizarme, pude dormir en paz. Ahora sé que sólo estuve en ese momento cuando los sueños "entran" en la vida real. Aunque estaba despierto, todavía estaba soñando.
Sin embargo, después de aprender que sólo es hormona, y como todavía soy religioso, mis umbrales entre el sueño y la vida real se han convertido en un tipo de cuento fantástico, donde siempre hay duda, incertidumbre. Como.. "esta vez... ¿fue mi cuerpo protegiéndose? o ¿fue algo sobrenatural?" Acabo rezando por si las moscas. No obstante, ahora mismo me siento 100% seguro de que es la hormona porque el amor de Jesucristo no permitiría que tal mal me ataque. El problema es que a veces tengo que acordarme de ello.

Anny Kim dijo
Antonio, me gusta mucho tu manera de utilizar lo que hemos estudiado en la clase de literatura fantástica para entender mejor lo que hemos leído en la clase de escritura. Al leer ese párrafo de José María Merino, yo también pensaba en la clase de Armando!
10 Febrero 2012 | 08:05 PM